No siempre es prudente ni tan siquiera aconsejable que se intente hacer una calibración completa en el campo de un PID o de un explosímetro. En primer lugar, porque el usuario final puede que no esté completamente formado para hacerlo de manera correcta. En segundo lugar, porque estar en el campo puede hacer la calibración más difícil por las condiciones ambientales: las temperaturas pueden ser cambiantes; por ejemplo imagínate llegar con los instrumentos dentro de un vehículo, con la temperatura exterior considerablemente más alta o más baja que la del coche; también puede haber gases presentes en el ambiente, por ejemplo en una gasolinera.

Pero hacer un test de prueba es otra cosa. ¡Sí, esto es algo que sí debes hacer! En primer lugar, comprobar el cero en aire limpio (si esto no es posible, usando el filtro de carbón activo); y después comprobar la lectura con un gas de concentración conocida. Si las medidas son más o menos correctas, ya puedes empezar a usar el equipo. ¿Por qué decimos “más o menos”? Porque estos medidores y los gases (de campo) no son tan precisos. Normalmente estimamos como regla aproximada una desviación de entre un 5% a un 10%.

Entonces, ¿qué pasa si la desviación es mayor? Si el instrumento ha sido preparado por un técnico/a de Van Walt, que siempre tendrá la formación pertinente, justo antes de enviar el equipo habrá hecho una calibración del equipo. Si el instrumento de todos modos muestra unas lecturas fuera de especificaciones, probablemente será debido a un incidente que causa un funcionamiento defectuoso; por ejemplo, quizás ha recibido un golpe durante el transporte, o puede haber otra incidencia. Pero la pregunta que uno debe responderse es: ¿puedo fiarme de este instrumento?

En Van Walt intentamos disuadir a los clientes (de alquiler) de llevar a cabo calibraciones completas, pero los animamos encarecidamente a que lleven a cabo el TEST DE PRUEBA. Si a raíz de este test se descubre que hay un problema, entonces aconsejamos a nuestros clientes que nos devuelvan el instrumento a cambio de otro, pero si esto no es posible, quizás por problemas de tiempo, sí que sugerimos que al menos se consulte telefónicamente con nuestros técnicos para recibir asistencia.

El cliente tendrá por supuesto sus procedimientos. Algunos insistirán en hacer una calibración completa antes de hacer medidas; otros quizás preferirán hacer regularmente tests de pruebas durante el día.

Todo esto es un asunto sobre el que se puede discutir extensamente, pero sólo me han dejado unas pocas líneas. Por lo tanto terminaré recordando que se aconseja dejar encendido el PID o el explosímetro, en el ambiente donde se va a utilizar, desde unos 15 minutos antes de su utilización.

Y como siempre quedamos al otro lado del teléfono o al alcance de un e-mail si tú o tus colegas tenéis cualquier pregunta o si necesitáis una sesión de formación para refrescar algunos conceptos.

Vincent van Walt

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